Una escena del crimen que desconcertó a la Guardia Civil
El hallazgo de Miriam fue desgarrador. Una pareja la encontró aún con vida, aunque falleció poco después, rodeada por sus cuatro perros. La escena descartó de inmediato los móviles más comunes: no hubo robo (su móvil y cartera estaban allí) ni agresión sexual.
Lo que más llamó la atención fue el ensañamiento. Las puñaladas se repartieron por todo el cuerpo: cuello, espalda, tórax y rostro. Para los expertos, un ataque de tal magnitud solo puede responder a un odio personal profundo y premeditado.

Sergio: ¿Culpable o víctima de una transferencia de ADN?
Siete meses después del asesinato, la Guardia Civil detuvo a Sergio, compañero de piso de Miriam y novio de su mejor amiga, Celia. Las pruebas parecían sólidas:
- ADN en la ropa: Se encontró rastro genético de Sergio en la etiqueta de la sudadera que Miriam llevaba el día del crimen.
- Contradicciones en la coartada: Sergio afirmó estar jugando a la PlayStation en el momento del ataque, pero los registros de la consola mostraron un parón de actividad de 10 minutos que coincidía exactamente con la hora del asesinato.
Sin embargo, tras pasar cuatro meses en prisión provisional, Sergio fue puesto en libertad. La defensa alegó que el ADN pudo llegar a la ropa de Miriam simplemente por compartir lavadora en el chalé que habitaban, una teoría de «transferencia de ADN» que la juez consideró plausible ante la falta de otras pruebas concluyentes.
El misterio de los gritos en plural: ¿Hubo más de un asesino?

Uno de los puntos más inquietantes del expediente son los testimonios de los testigos auditivos. Según los informes, Miriam fue escuchada gritando: «¡Soltadme, dejadme!». El uso del plural ha llevado a los investigadores a barajar una hipótesis aterradora: que el ataque no fue obra de una sola persona, sino de varias.
Esta línea de investigación cobró fuerza en la reconstrucción de los hechos realizada en julio de 2025, donde la Guardia Civil empleó drones y agentes especializados para simular el ataque bajo esta nueva premisa de autoría múltiple.
La pista digital: Redes sociales y aplicaciones de ligar
Dentro de las minuciosas pesquisas, la Guardia Civil puso bajo la lupa la actividad digital de Miriam en plataformas como Facebook, Instagram y Tinder. Aunque en un principio surgieron rumores que señalaban el uso de aplicaciones de citas como una conducta de riesgo, los informes policiales en el sumario desmintieron radicalmente esta teoría.
Si bien es cierto que Miriam mostraba interés por hombres que vestían uniforme —militares, policías o bomberos—, el análisis de su móvil y ordenador reveló que era extremadamente precavida: rara vez facilitaba su número de teléfono a desconocidos y prefería establecer confianza previa en Instagram antes de pasar a WhatsApp. De hecho, los investigadores confirmaron que la joven no tuvo ninguna cita ni encuentro sospechoso a través de estas apps en los días previos al crimen, descartando así que su asesino hubiera salido de una de estas plataformas.
El giro de 2025: el caso se reabre

A pesar de que el caso fue archivado provisionalmente por falta de pruebas firmes en varias ocasiones, la persistencia de la familia y el hallazgo de nuevos vestigios han permitido su reapertura en julio de 2025.
La Guardia Civil ha descartado líneas de investigación anteriores, incluyendo a sospechosos previos como un varón llamado Alberto o confesiones de videntes y toxicómanos que no tenían credibilidad. El mensaje de las autoridades es claro: «No lo vamos a olvidar».
¿Por qué mataron a Miriam Vallejo?
Aunque no hay una sentencia firme, la hipótesis principal de la investigación sugiere un móvil sentimental o de convivencia. Miriam, descrita como una joven honesta y directa, había detectado comportamientos que no le gustaban en Sergio, incluyendo presuntas infidelidades hacia su amiga Celia. Algunos creen que Miriam estaba a punto de hablar, y eso fue lo que le costó la vida.