El crimen que resolvió la ouija
El 6 de enero de 1994, mientras media España celebraba el Día de Reyes, un grupo de cazadores en el monte Enviande (parroquia de Souto, A Estrada) se topó con una imagen que parecía extraída de una pesadilla esotérica. Entre la maleza y bajo una fina capa de nieve, yacía el cuerpo de una mujer joven. No era un hallazgo cualquiera; la puesta en escena sugería algo mucho más oscuro que un simple homicidio.









