El hombre de Orce
En el caluroso verano de 1982, en las tierras áridas de Venta Micena, Granada, un hallazgo sacudió los cimientos de la ciencia mundial. Lo que parecía ser un pequeño fragmento de cráneo, del tamaño de la palma de una mano, prometía reescribir la historia de la humanidad. Se le bautizó como el Hombre de Orce (fósil VM-0), y durante meses fue aclamado como el «primer europeo», con una antigüedad estimada de entre 1,3 y 1,5 millones de años.
