El escenario y la protagonista: Calle Belén nº 36

El epicentro de los fenómenos paranormales se situaba al final de la calle Belén, en el número 36. Se trata de una calle sin salida, con una pronunciada pendiente, donde se alza una vivienda de construcción antigua de dos plantas.
Allí residía desde hacía décadas Encarnación R.J., una viuda de 75 años. Aunque Encarnación vivía sola durante la semana, no estaba aislada: su nieto adolescente la visitaba a diario y, durante los fines de semana, su hija la acompañaba en el domicilio. La rutina tranquila de esta mujer se rompió de forma violenta a mediados de agosto de 2008, sumergiéndola en una auténtica pesadilla.
Los aterradores fenómenos paranormales registrados

Los fenómenos comenzaron a manifestarse de manera continua en agosto de 2008. La existencia de Encarnación se vio interrumpida por una serie de sucesos que desafiaban toda lógica física y que la sumieron en un estado de desesperación extrema:
- Golpes secos y ensordecedores: Impactos violentos contra las paredes que resonaban con tanta fuerza que podían ser escuchados por los vecinos colindantes.
- Movimiento de objetos: Enseres y utensilios domésticos que cambiaban de lugar por sí solos sin que nadie los tocara.
- Roturas inexplicables: Cristales y vidrios de la vivienda que estallaban y se rompían sin causa aparente.
- Levitación en la cocina: Uno de los incidentes más asombrosos fue el de la hornilla de la cocina, la cual, según los testimonios, llegó prácticamente a levitar en el aire.
- Lanzamiento de objetos: Encarnación relató cómo una fuerza invisible hizo que un vaso que sostenía firmemente en su mano saliera despedido de forma violenta.
- La agresión de una presencia invisible: El pánico llegó a tal extremo que Encarnación se vio imposibilitada para dormir en su propia cama, asegurando que fue literalmente expulsada de su lecho a empujones por una mano invisible sin rostro.
El testimonio del vecino del número 34 y la intervención policial
Una de las grandes particularidades de este caso, que descarta la teoría de una simple sugestión individual, es el testimonio de los vecinos. Rafael Pérez, residente de la vivienda colindante en el número 34, confirmó la veracidad y la violencia de los ruidos.
Según Rafael, los ruidos se iniciaron de forma muy clara el 15 de agosto, el día de la Virgen. «En la casa de Encarnación se escuchaban golpes como si alguien estuviera golpeando la pared con una maza desde el interior de mi domicilio». El vecino detalló que los ruidos se repetían a distintas horas: mañanas, tardes e incluso de madrugada, llegándole a despertar. La situación se volvió tan tensa que la familia de Encarnación, convencida de que Rafael era el responsable, acudió a exigirle que parara. Sin embargo, Rafael no se encontraba en casa el día en que comenzaron las detonaciones, ya que estaba de viaje con unos amigos.
La perturbación fue tal que incluso las autoridades locales tuvieron que intervenir. Una noche, tras las constantes quejas, dos agentes de la Policía Local acudieron a la vivienda equipados con un sonómetro para medir los decibelios de los supuestos impactos. Aunque durante la presencia física de los agentes en la vivienda no se registraron detonaciones (hecho que confirmaron posteriormente en comisaría), la intervención policial dejó constancia oficial de la gravedad de la situación generada en la calle.
La investigación profunda de Mercedes González: fenómenos físicos y ambientales
Ante la gravedad del asunto, investigadoras de lo paranormal se trasladaron a Alcalá la Real. Mercedes González fue la primera investigadora de referencia en personarse en la vivienda tras contactar con Encarnación. Acompañada posteriormente por la investigadora Maricarmen Moreno, realizó una minuciosa investigación de campo de varios días para intentar esclarecer el origen de los fenómenos.
De acuerdo con las crónicas de la investigación de Mercedes González, en el lugar se pudo constatar una fenomenología de tipo poltergeist que iba más allá de los ruidos acústicos. La investigadora aseguró haber registrado en el inmueble:
- Cambios de temperatura bruscos en diversas estancias de la casa.
- Olor intenso e inexplicable en determinados momentos y lugares de la vivienda, el cual describió como una misteriosa mezcla de flores e incienso.
- Esferas de luz en la cocina, las cuales afirmaron haber capturado a través de fotografías.
Un detalle metodológico clave que aportó Mercedes González fue que el equipo no llegó a escuchar los ruidos de golpes que tanto asustaban a Encarnación mientras permanecieron allí, debido a un factor singular: según la investigadora, los golpes secos únicamente ocurrían cuando el nieto adolescente de Encarnación estaba presente en el domicilio. Este hecho encaja con las teorías parapsicológicas clásicas que asocian el fenómeno poltergeist a la presencia física de una persona «foco» (generalmente adolescentes o jóvenes) y no únicamente a un lugar encantado.
El enigma psicofónico: las voces del más allá registradas en la casa

El aspecto más sobrecogedor e impactante de la investigación liderada por Mercedes González fue el registro de material de audio. La investigadora afirmó que, tras permanecer apenas dos horas en el inmueble, obtuvo un total de treinta y seis psicofonías claras. Según sus análisis, en estas grabaciones se podían identificar nítidamente tres voces diferentes correspondientes a entidades vinculadas a la historia familiar y de la casa:
- La voz de Paco (Francisco): Identificado como el difunto esposo de Encarnación, fallecido exactamente veinte años atrás. Según González, esta voz dejó grabados dos mensajes claros, uno referente a su hija María del Carmen y otro relativo a su nieto.
- La voz de Antonio: Identificado como el cuñado de Encarnación y hermano de Paco. Según la información de la familia, este hombre había fallecido cuarenta y ocho años antes al suicidarse arrojándose desde la ventana de uno de los dormitorios de la planta superior hacia la calle. Esta luctuosa muerte parece sumar un eslabón más a la trágica estadística de la zona, tristemente célebre por formar parte de el triángulo de los suicidas.
- Sumándose a este perturbador dato, otro de los investigadores del equipo, José Antonio Tenorio, afirmó haber obtenido una fotografía en dicho dormitorio en la que se apreciaba una misteriosa silueta humana masculina de perfil. Al ser mostrada a los allegados, estos aseguraron que el perfil coincidía plenamente con el aspecto que Antonio tenía en vida.
- La voz de la espiritista: Una voz femenina que se correspondía con una antigua inquilina de la casa que había ejercido como médium o espiritista en el lugar, y que había fallecido seis años antes de los sucesos.
La controvertida hipótesis del cementerio de San Eufrasio

Para intentar dar una explicación al repentino desencadenamiento de los fenómenos en agosto de 2008, Mercedes González planteó una de las teorías más singulares y debatidas del caso, vinculando el poltergeist con el histórico Cementerio de San Eufrasio.
El Cementerio de San Eufrasio es un camposanto decimonónico construido en 1829 y ubicado en Jaén capital (a unos 70 kilómetros de Alcalá la Real), clausurado para enterramientos en el año 2002. En este lugar es donde yacían los restos de Antonio, el cuñado de Encarnación.
Según la teoría formulada por Mercedes González, el espíritu de Antonio se habría «activado» de forma violenta debido a que en los meses previos a la aparición del poltergeist se habían exhumado numerosos cadáveres en la zona del cementerio donde él estaba enterrado. Estas exhumaciones masivas se debían tanto a corrimientos de tierra habituales en el terreno como a las obras para la instalación de un monumento dedicado a la Memoria Histórica. González teorizó que esta remoción física de los cuerpos alteró el descanso del difunto, proyectando su ira parapsicológica directamente sobre su antiguo hogar familiar en la calle Belén.
Para intentar mitigar la situación y buscar el descanso del supuesto espíritu, la investigadora y sus colaboradores se desplazaron físicamente hasta el Cementerio de San Eufrasio en Jaén capital, donde realizaron una ofrenda floral en el punto exacto donde se suponía que yacía Antonio González Fuentes.
El impacto humano, la fe y el acoso de los medios
Más allá de la controversia científica, el caso de la calle Belén nº 36 tuvo un trasfondo humano desgarrador. Encarnación y su familia sufrieron un severo desgaste emocional y físico durante aquellas semanas de intensa histeria.
La anciana tuvo que soportar no solo el temor a lo inexplicable dentro de su hogar, sino también el fuerte escepticismo y rechazo por parte de algunos habitantes de Alcalá la Real, lo que aumentó considerablemente su sufrimiento. A esto se sumó un feroz acoso mediático por parte de reporteros de diversas cadenas de televisión, quienes llegaron al lugar avasallando e intentando forzar su entrada al domicilio para obtener declaraciones e imágenes.
El propio hijo de Encarnación, José, se vio obligado a intervenir públicamente pidiendo a periodistas e investigadores que se mantuvieran al margen y respetaran la tranquilidad de su madre.
Buscando una solución a través de sus profundas creencias religiosas, Encarnación acabó aplicando una misa en la iglesia de El Salvador de Alcalá la Real por las almas de su esposo Francisco, su cuñado Antonio y la espiritista, intentando con ello encontrar la paz espiritual que tanto necesitaba su hogar.
Un expediente que divide al misterio
A día de hoy, el caso de la calle Belén nº 36 en Alcalá la Real sigue figurando en las páginas de oro del misterio en Andalucía. Mientras que los testigos presenciales, el vecino Rafael y la propia intervención de la Policía Local constataron la innegable realidad de unos violentos golpes físicos que trastornaron la convivencia de una calle, las asombrosas conclusiones psicofónicas y las teorías espirituales sobre el Cementerio de San Eufrasio propuestas por la investigadora Mercedes González continúan dividiendo a escépticos y creyentes.
Para algunos, se trató de un caso clásico de psicoquinesia estimulada por tensiones familiares inconscientes; para otros, una demostración palpable de la supervivencia de la conciencia humana más allá de la muerte. Lo único certero es que el enigma de la calle Belén sigue latente entre las empinadas y misteriosas calles de Alcalá la Real.